Nace León Tolstói, novelista ruso

El novelista ruso Lev Nikoláievich Tolstói, mejor conocido como León Tolstoi, considerado como uno de los más emblemáticos autores de la narrativa realista de todos los tiempos, con novelas representativas como “La guerra y la paz”, y “Ana Karenina”, nació el 9 de septiembre de 1828 y falleció el 20 de noviembre de 1910.

Nacido en Yasnaia, Poliana, quedó huérfano a los nueve años de edad, por lo que sus hermanos fueron confiados a la tutela de dos tías paternas.

Siendo adolescente, a los 16 años de edad, ingresó en la Universidad de Kazan, donde estudió lenguas y más tarde leyes. En 1847 dejó los estudios sin terminar ninguna carrera, para regresar al lugar donde nació.

Después de su intento por mejorar las condiciones de vida de los siervos de sus tierras, Tolstoi se introdujo en la vida disipada de la alta sociedad aristocrática moscovita, reseñaron sus biógrafos.

Hace su primer viaje a San Petersburgo, en 1848 y durante esta época llevó a cabo una fuerte lucha interna que lo llevó a romper con lo que consideraba una vida ociosa que no llenaba sus aspiraciones y sus ideales, y tres años más tarde se enlistó en el ejército.

En lo que fue su primera experiencia militar, comenzó a redactar un escrito autobiográfico titulado “Infancia”, que fue publicado en 1852 en la revista “El Contemporáneo”, a esta obra le siguieron “Adolescencia” (1854) y “Juventud” (1856), en las que imprimió una serie de recuerdos de carácter psicológico, similares a los de la mayoría de los jóvenes.

Tolstoi regresó a San Petersburgo a sus 28 años, donde se sintió atraído por la educación de los campesinos, ya que durante sus viajes por el extranjero hizo visitas a escuelas alemanas y francesas, por lo que decidió abrir en Yasnaia, Poliana una escuela para niños campesinos.

Se casó con Sonia Andreievna Bers en septiembre de 1862, una joven integrante de una culta familia de Moscú, con quien procreó 18 hijos, un año más tarde publicó su obra “Los cosacos”.

En este texto que plasma la vida de un joven aristócrata hastiado de la vida mundana y que descubre en las montañas del Cáucaso, que la felicidad no consiste en satisfacer los propios impulsos egoístas, sino en identificarse con la naturaleza y consagrarse al amor al prójimo.

En 1865, publicó “El nihilista”, en la que aborda el teatro de comedia, aunque los críticos e historiadores consideran a éste el período de maduración de su obra cumbre: “La guerra y la paz”, obra que es considerada una de las novelas más importantes de la historia de la literatura universal.

Se trata de una extensa narración por la que desfilan 559 personajes, que conmemora relevantes batallas militares y retrata a conocidas personalidades históricas, pero es principalmente una crónica de la vida de cinco familias aristocráticas.

Después del éxito de esta pieza maestra de la literatura, Tolstoi comenzó a trabajar en 1873 en otra novela ambiciosa, “Ana Karenina”, que para los conocedores es una de las mejores novelas psicológicas de la literatura moderna.

En 1881 escribió relatos y cuentos para el pueblo y un año después se trasladó junto con su familia a Moscú, donde descubrió la miseria del proletariado urbano, lo que hizo que se afirmaran sus ideas del retorno a la vida natural.

Su ideal era que cada hombre poseyera sólo el trozo de tierra que pudiera trabajar con sus manos para alimentar a su familia, y que viviera lleno de amor fraternal por sus semejantes en un mundo utópico sin Estado.

La difusión de sus ideas tuvo un enorme acogimiento, no sólo en Rusia, sino incluso en países como Gran Bretaña, Suecia, Holanda, Alemania y Estados Unidos.

A partir de estos ideales publicó obras consideradas muy interesantes, como la “Muerte de Iván Ilich” y el drama “El poder de la tinieblas”, ambas de 1886.

Su última novela, “Resurrección” (1899), es una violenta crítica a la sociedad y las instituciones, sobre todo a la iglesia y a la justicia. Durante sus últimos años, Tolstoi siguió fielmente sus convicciones por lo que renunció a todos sus bienes y adoptó el régimen vegetariano, además de que él mismo se hacía los zapatos y araba sus campos.

El 10 de noviembre de 1910 huyó de Yasnaia, tenía entonces 82 años; recorrió a pie una considerable distancia hasta caer enfermo en una estación ferroviaria de Astapovo, donde murió de neumonía el día 20, de ese mismo mes.

Fue enterrado sin ninguna ceremonia religiosa en una pequeña loma cercana a su lugar de nacimiento, el 22 de noviembre de 1910.

El Siglo de Torreón

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