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En plena pandemia, Galicia y el País Vasco votan por continuidad

Las regiones españolas de Galicia y País Vasco celebraron este domingo 12 de julio unas atípicas elecciones regionales, con medidas reforzadas de higiene y cientos de votantes excluidos por estar enfermos de coronavirus.

Los conservadores se mantuvieron en el poder en Galicia, como también lo hizo el Partido Nacionalista Vasco (PNV) en el País Vasco, según resultados publicados el domingo por ambos gobiernos regionales, en base al 99% del voto escrutado en Galicia y al 100% en el País Vasco.

La participación se mantuvo estable en Galicia en relación al escrutinio de 2016, pero retrocedió en el País Vasco.

Unos 420 votantes enfermos de coronavirus, sobre un total de 4.48 millones de electores llamados a renovar los respectivos parlamentos, no pudieron votar en estos comicios, según los gobiernos regionales vasco y gallego en nombre de la prevención.

El ejecutivo vasco señaló que los casos activos de coronavirus, cerca de 160 personas antes de abrirse las urnas, tienen “restringida la movilidad”, por lo que si salieran de casa para ir a votar estarían “cometiendo un delito contra la salud pública”, advirtió la ministra regional de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia. Tampoco pudieron votar por correo, por haber expirado el plazo.

“Esas personas no deben ir a votar, porque tienen una enfermedad infectocontagiosa”, dijo antes de la votación el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo.

Las elecciones en estas dos regiones del norte de España debían celebrarse el 5 de abril, pero fueron postergadas ante el avance de la enfermedad en el país, que oficialmente se cobró hasta la fecha más de 28,400 muertos.

Meses después del inicio, el ritmo de contagios y fallecidos se ha reducido sustancialmente, pero en los últimos días se multiplicaron los rebrotes por toda España.

Uno de ellos, en Galicia, llevó a las autoridades a reconfinar durante los cinco últimos días una comarca de 14 municipios, mientras que en el País Vasco las autoridades vigilaban otro de especial importancia en la localidad de Ordizia.

Y este domingo Cataluña ordenó el reconfinamiento de 200.000 personas por otro rebrote alrededor de la ciudad de Lérida, la primera medida de ese tipo desde que habían sido levantadas en España las disposiciones de aislamiento para luchar contra la pandemia.

Las medidas de higiene se reforzaron para la celebración de las elecciones, de manera que las mascarillas eran obligatorias este domingo para los votantes y los miembros de las mesas electorales, y no fue necesario entregar físicamente el documento nacional de identidad, sino solo mostrarlo.

A quienes iban sin mascarilla se les facilitó una, para que pudieran ejercer su derecho, e igualmente se veló por las distancias de seguridad.
“Votar es seguro”

“No tengáis miedo, votar es seguro”, había dicho al cierre de campaña el dirigente del Partido Nacionalista Vasco (PNV) Andoni Ortuzar.

El conservador Partido Popular (PP), opositor a nivel nacional y estancado en las encuestas, confirmó sus expectativas en su feudo de Galicia con una cuarta mayoría absoluta consecutiva para Núñez Feijóo, en el cargo desde 2009.

En el País Vasco, el PNV revalidó una vez más su vieja hegemonía con una victoria que debería mantener como presente a Íñigo Urkullu.

La victoria debería fortalecer al PNV en su exigencia de más autogobierno frente al ejecutivo central del socialista Pedro Sánchez, minoritario en el Congreso de los Diputados en Madrid y dependiente de socios exigentes como los nacionalistas vascos.

El Economista

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