Ciudad Capital

¿A qué edad definimos nuestra orientación sexual?

Esta es una pregunta difícil, lo sabemos, porque existe una diferencia entre la orientación sexual y la identidad sexual. La primera generalmente se refiere a quién se siente atraído sentimental o sexualmente. Mientras que la segunda se trata de cómo etiquetarte y pensar acerca de ti mismo como un ser sexual.

Para ayudarnos a comprender mejor, un nuevo estudio, publicado en Journal of Sex Research, nos dice que las etiquetas tradicionales de «gay», «bisexual» y «heterosexual» no capturan el rango completo de la sexualidad humana y que la orientación sexual sigue evolucionando hasta la edad adulta.

La orientación sexual lleva su tiempo

En la reciente investigación, la Dra. Christine Kaestle, de la Universidad Estatal de Virginia, Estados Unidos, presentó el análisis de 12 mil encuestas realizadas a estudiantes, y su principal hallazgo es que los cambios en la atracción, formación de parejas e identidad sexual son comunes desde la adolescencia hasta acercarse a los 30 años, sobre todo en la mujer.

Kaestle hizo un seguimiento de las personas desde sus últimos años de adolescencia hasta finales de los 20 y principios de los 30, explicando diversos aspectos de la sexualidad al hacer un seguimiento no solo de cómo las personas se autoidentificaban, sino también de quiénes reportaban sentirse atraídos y con quién tenían relaciones sexuales.

“La orientación sexual involucra muchos aspectos de la vida. Por quién nos sentimos atraídos, con quién tenemos relaciones sexuales o cómo nos identificamos”, explicó la profesora Christine Kaestle.

Nuestros gustos varían con el tiempo

Los resultados mostraron que las experiencias de orientación sexual de algunas personas varían con el tiempo, y las tres categorías tradicionales de ‘heterosexual’, ‘bisexual’ y ‘gay’ son insuficientes para describir los diversos patrones de atracción, pareja e identidad a lo largo de la madurez humana.

La investigadora informó que los datos obtenidos del Estudio Nacional Longitudinal de la Salud del Adolescente al Adulto, indicaron que dichos patrones de desarrollo se describen mejor en nueve categorías, que difieren tanto para hombres como para mujeres.

Basándose en los datos/resultados de las encuestas, Kaestle clasificó a los hombres en cuatro categorías:

Heterosexual.
Expresión sexual mínima.
En su mayoría heterosexual / bisexual.
Homosexual emergente.

Para las mujeres, identificó las mismas cuatro categorías, pero también agregó una más:

En su mayoría rectas discontinuas.

En el caso de las mujeres, la categoría que tiene más probabilidades de tener solo relaciones y atracciones con el mismo sexo está etiquetada como «emergente» porque el estudio de Kaestle buscó trazar el camino de la sexualidad más que el destino final.

Revista Muy Interesante

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